"A imaxe é o vehículo da emoción, é a súa enerxía, e con ela facilítase o acceso á consciencia, é dicir, que toda emoción é factible de transformarse nunha imaxe. Toda imaxe conforma un acto creativo e é por iso que o inconsciente fundamenta a creatividade"
C.G.Jung

“Desde el punto de vista espiritual, el viaje no es nunca la mera traslación en el espacio, sino la tensión de búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia que se deriva del mismo”.
“En consecuencia
estudiar, investigar, buscar, vivir intensamente lo nuevo y profundo, son modalidades de viajar o, si se quiere, equivalentes espirituales y simbólicos del viaje”.
J.E. Cirlot

martes, 30 de abril de 2019

Venecia

Perdóneme el lector la falta de gusto, la petulancia anacrónica, la insolencia típica de los viajeros frente a los que no han salido nunca de su barrio y en este caso de su tiempo–, pero le aseguro que quien no ha visto a Venecia en el siglo XVI no puede jactarse de haberla visto. Comparada con aquella, con aquella vasta composición cuidada e impetuosa de Tintoretto o de Tiziano, la actual es como una tarjeta postal, o un cromo, o una de esas acuarelas que los pintarrajeadores venden en la plaza San Marcos a los extranjeros inocentes. Supongo que otro también diría incomodándome a mí quien la hubiera conocido en el siglo XV, en el siglo XVIII y quizás en el siglo XIX. Yo sólo hablo de lo que tuve la suerte de conocer. . . . Apenas la entreví la mañana de nuestro arribo. Iba muy enfermo, en una embarcación que alquilamos cuando nos rendimos ante la evidencia de que no sería capaz de seguir a caballo, pero el primer contacto fue deslumbrador. Después de Bomarzo, hecho de piedras ásperas, de ceniza y de herrumbre, apretado, hosco, Venecia se delineó frente a mí, líquida, aérea, transparente, como si no fuera una realidad sino un pensamiento extraño y bello; como si la realidad fuera Bomarzo, aferrado a la tierra y a sus secretas entrañas, mientras que aquel increíble paisaje era una proyección cristalizada sobre lagunas, algo así como una ilusión suspendida y trémula que en seguida, como el espejismo de los sueños, podía derrumbarse silenciosamente y desaparecer. No es que yo considerara a Bomarzo menos poético –líbreme Dios, pero en Bomarzo la poesía era algo que brotaba de adentro, que se gestaba en el corazón de la roca y se nutría del trabajo secular de las esencias escondidas, en tanto que en Venecia lo poético resultaba exteriormente, luminosamente, del amor del agua y del aire, y, en consecuencia, poseía una calidad fantasmal que se burlaba de los sentidos y exigía, para captarla, una comunicación en la que se fundían el transporte estético y la vibración mágica. . . . Luego comprendí que, sobre mí en todo caso, la fuerza misteriosa de Bomarzo, menos manifestada en la superficie, más recónditamente vital, obraba con un poderío mucho más hondo que aquel cortesano seducir . . . pero, como tantos, como todos, sucumbí al llegar ante el encanto de la ciudad incomparable, traicioné el recuerdo a mi auténtica verdad cada uno tiene su propio Bomarzo y pensé que no había que no podía haber en el mundo nada tan hermoso como Venecia, ni tan rico, ni tan exaltador, ni tan obviamente creado para procurar esa difícil felicidad que procuramos con ansia, agotando seres y lugares, los desesperadamente sensibles. (327-28)
Mújica Lainez ; Bomarzo 

—…Desde allí el hombre parte y cabalga tres jornadas entre gregal y levante…— proseguía diciendo Marco, y enumeraba nombres y costumbres y comercios de gran número de tierras. Su repertorio podía considerarse inagotable, pero ahora le toco a él rendirse. Era el alba cuando dijo: Sir, ahora te he hablado de todas las ciudades que conozco.
—Queda una de la que no hablas jamás.
Marco Polo inclinó la cabeza.
—Venecia— dijo el Kan.
Marco sonrío.
—¿Y de qué otra cosa crees que te hablaba?
El emperador no pestañeó.
—Sin embargo, no te he oído nunca pronunciar su nombre.
Y Polo:
—Cada vez que describo una ciudad digo algo de Venecia.
—Cuando te pregunto por otras ciudades, quiero oírte hablar de ellas. Y de Venecia, cuando te pregunto por Venecia.
—Para distinguir las cualidades de las otras, debo partir de una primera ciudad que permanece implícita. Para mi es Venecia.
—Deberías entonces empezar cada relato de tus viajes por la partida, describiendo Venecia tal como es, toda entera, sin omitir nada de lo que recuerdes de ella.
El agua del lago estaba apenas encrespada; el reflejo de cobre del antiguo palacio de los Sung se desmenuzaba en reverberaciones centelleantes como hojas que flotan.
—Las imágenes de la memoria, una vez fijadas por las palabras, se borran —dijo Polo—. Quizás tengo miedo de perder a Venecia toda de una vez, si hablo de ella. O quizás, hablando de otras ciudades, la he ido perdiendo poco a poco.

viernes, 5 de octubre de 2018

ÉRASE UNHA VEZ ( revisado , porque nada aguantano paso do tempo. Nin sequera os contos )


Couperin - Solo de arpa










Hai moitos anos, antes de que o tempo fora tempo e cando as cousas  podían ser ou non ser, a meiga  Cronopiana , vivía , casi feliz, nunha antiga e fermosa árbore. 



Foi herdanza dos seus antepasados e  Cronopiana coidaba a súa casa con  amor e gozaba e agradecía todo o que a árbore lle ofrecía. 

Desde nena tiña unha  inquedanza: gardaba nunha caixiña un anaco de mapa que a súa nai lle entregara antes de morrer e tódolos días lembraba con emoción as súas últimas palabras: 

“Querida filla, marcho que teño que marchar. Só quero que sempre conserves esta caixiña. A árbore na que ti agora vives, oculta un tesouro. Deberás atopar os outros anacos dispersos polo mundo e unha vez que os xuntes poderás conseguir o tesouro e vivirás feliz para sempre”.



 Cronopiana pediu axuda aos paxaros que voaron por todo o mundo espallando a mensaxe. 



Un día , cando a meiga varría as follas secas, chegaron pola porta unha morea de  personaxes extravagantes . Traían unha caixiña de nácar, similar á que ela posuía.
 Decidiron celebrar aquel encontro cunha gran festa baixo a árbore.

 De súpeto , todos e todas sentiron nos seus corazóns unha profunda ALEGRÍA. 

Non foi necesario abrir as caixiñas e compoñer o plano.
Alí estaba o tesouro.




Cando despertaron , o tesouro seguía alí.













 Cronopiana seducindo ao príncipe de Bichimelandia.







A meiga  Cronopiana despois do bico desenfeitizante que a converte en fada



A duquesa de "Míramenonmetoques" charlando amistosamente co mago de Xerusalén. No espello, as fadas Coralia e Maruxa , unidas polo reflexo, observan a escena.





O cabaleiro "Ferdinand Corazón de León" acariciando ¿amorosamente? ao
 meigo de Xerusalen. Desde o espello, unha mirada baixo un sombreiro
observa todo.














.



As fadas Maruxa e Coralia a piques de saír voando entre libélulas e volvoretas . En direccións opostas pero cara a un único destino: ELAS mesmas.








O mago de Xerusalén namorando á nínfula dos bosques.



A nínfula dos bosques,  despois de aceptar as proposicións deshonestas do meigo de Xerusalén.

"As rexoubonas" seguen observando desde o outro lado do espello.





A autora espiritual deste relato en pleno proceso creativo.







Cando despertaron, o tesouro aínda estaba alí.
















miércoles, 8 de agosto de 2018

domingo, 13 de mayo de 2018

ALIS UBBO: Prazeres 28


































Poema Lisboa de Fernando Pessoa

Lisboa com suas casas
De várias cores,
Lisboa com suas casas
De várias cores,
Lisboa com suas casas
De várias cores...
À força de diferente, isto é monótono.
Como à força de sentir, fico só a pensar.

Se, de noite, deitado mas desperto,
Na lucidez inútil de não poder dormir,
Quero imaginar qualquer coisa
E surge sempre outra (porque há sono,
E, porque há sono, um bocado de sonho),
Quero alongar a vista com que imagino
Por grandes palmares fantásticos,
Mas não vejo mais,
Contra uma espécie de lado de dentro de pálpebras,
Que Lisboa com suas casas
De várias cores.

Sorrio, porque, aqui, deitado, é outra coisa.
A força de monótono, é diferente.
E, à força de ser eu, durmo e esqueço que existo.

Fica só, sem mim, que esqueci porque durmo,
Lisboa com suas casas
De várias cores.


Madredeus - Adoro Lisboa






sábado, 5 de mayo de 2018

CONTOS DE NY : V


NUEVA YORK,
mujer, estatua de mujer
que alza en una mano un harapo llamado libertad,
una hoja de papel que llamamos historia,
mientras, con la otra estrangula a una niña
cuyo nombre es Tierra.

Adonis: Epitafio por NY





CONTOS DE NY: IV

                                                         Francisco Fernández Naval , NY, Ceo e mazá